Martha, ejemplo de perseverancia



TEXTO Y FOTOS: SANDRA DE LOS SANTOS

Ocozocoutla.-Nació debajo de un árbol de limón, ahí quedó tirada a lado de su madre hasta que su abuela y la partera llegaron a recogerlas, era tan pequeña que cabía en una caja de zapatos y tan frágil que sus huesos se fracturaban con tan solo ponerle la ropa.

Martha Elena Toledo Camacho tiene 25 años, sufre de una enfermedad que le impide caminar y crecer, no alcanza ni el metro de altura, un triciclo para niños ha fungido como sus piernas desde que tenía seis años.

“Nosotros no sabíamos que tenía, no teníamos mucho dinero como para llevarla con un especialista así que hay la fuimos llevando, yo me dedicaba nada más a ella, porque cuando intentaba caminar se caía y se fracturaba los huesos” cuenta doña Rosi Camacho, madre de Marthita.

La joven todavía sufre las secuelas de las fracturas que sufrió de niña, sus brazos están doblados, varios huesos de todo su cuerpo están rotos, por alguna razón cuando era pequeña a la mínima provocación se fracturaba.

A pesar de sus múltiples caídas, Martha nunca dejo de intentar caminar, a su padre se le ocurrió que podría hacerlo con un triciclo para niños porque aunque no tiene la suficiente fuerza para caminar si puede pedalear el triciclo ya que su problema es más para sostenerse de pie.

Con el triciclo Martha hace de todo, no solo es autosuficiente, sino productiva, hace los quehaceres domésticos: barre, trapea, lava los baños, asea su cuarto, lava ropa, cocina y hace tortillas a mano.

Eso no es todo. Hace cuatro años empezó a dedicarse a la venta de perfumes, desodorantes y bisutería para dama, vende de casa en casa y también tiene un negocio en su domicilio, donde también oferta plásticos y zapatos.

“Mis papás siempre me decían que no lo hiciera, siempre me andaban cuidando, pero yo decía no puede ser que no sirva para nada, tengo que servir para algo, y me puse a vender con una señora, pero ya después yo vendía más que ella y me dijo que mejor me iba a contactar directamente con la empresa que ella trabajaba y así lo hizo y de ahí agarre la venta” cuenta Marthita con su voz tan delgada que aún parece de niña.

“Nosotros no queríamos que ella hiciera nada, como a los 14 años ella me empezó ayudar en la casa, solita sin que le dijera nada, su papá y yo siempre le decíamos que dejara eso ahí, que nosotros lo íbamos hacer, pero ella siempre ha sido así, muy inquieta, le gusta que la casa esté limpia, si está sin hacer nada se pone triste” cuenta doña Rosi.

Cuando llegamos a la casa de Martha antes de las 9:00 horas, ella ya había aseado los corredores, limpiado y abierto su tienda y envuelto los regalos que venderá este 10 de mayo.

Martha vive en la colonia Guadalupe Victoria municipio de Ocozocoutla, un lugar donde las calles pavimentadas son contadas, en donde en la temporada de lluvias los hombres andan con largas botas de hule y las mujeres se ponen bolsas de plástico en los zapatos para no enlodarse. Moverse en un triciclo para niños en esas condiciones para Martha resulta todo una odisea, pero se arriesga, así anda, tiene que salir a trabajar, pareciera que está hecha para adversidad.

“Tengo mí amiguita, Mercedes –una niña de 14 años- que me ayuda y no me cobra nada, le digo que me acompañe a cobrar y ya viene a traerme a la casa y ella cuando se me queda el triciclo me jala y ahí andamos” cuenta Martha.

Martha también se dedica a hacer peinados, se pone en una silla y sienta a sus clientas en el suelo y ahí las deja listas para cualquier evento social, aprendió de niña, peinando a sus muñecas.

La joven aprendió a leer y a escribir de grande con la ayuda de sus hermanos, nunca fue a la escuela, pero tiene una gran habilidad para los números, no se le va un peso.

La casa de Marthita está hecha pensando en su condición, todos los cuartos tienen rampas, varias cosas están puestas a su altura para que no haga esfuerzos para tomarlas. Es la segunda de cuatro hermanos, la única mujer.

Lejos de lo que se pudiera pensar Martha no es una persona triste o tímida, dice que esa etapa ya la superó, que ha sufrido discriminación y que ella misma se juró demostrarle a toda esa gente que podía hacer muchas cosas a pesar de su condición y se los demostró.

Cuando platica de cómo le ha tenido que hacer para solucionar los problemas de su discapacidad lo hace riéndose de su propia creatividad, no se cree la mujer maravilla, piensa que es igual que los demás, que es capaz de hacer cualquier cosa que le pongan enfrente.

“Uno quisiera que sus papás no se fueran antes que uno, pero no es así, yo me puse a pensar mis papás no van a estar siempre para verme así que ahora que ellos están tengo que ver que hago por mí misma, tengo que valerme por mí solita aunque me digan todo lo que me digan” relata Martha.

Sus padres han sido sus aliados en sus odiseas, al principio tienen más miedo que ella de enfrentar las cosas, pero la determinación de Martha los contagia, así que le entran a sus aventuras.

-Está ahorrando para comprar su carrito, pero le falta para el enganche, dice que la mensualidad si la puede pagar, hay la vamos a ayudar –dice doña Rosi-.

Le preguntó cómo le va a hacer para manejar el carro y ella riendo me contesta que el chiste es tener el carro hay luego verá cómo lo maneja y si lo dice es porque sabe que puede, que se las va a arreglar.

Eso de que no se puede con Martha no va, no resulta, es la clara muestra de que las discapacidades no hacen inútil a nadie, en que hay que arriesgar, en que todos los días hay que jugársela, en que la vida, aunque se convierta en un campo de batalla, siempre hay que apostar a ganar.

2 comentarios:

Genno Edramagor 10:34 a. m.  

Vientos Sandra, hay que seguir actualizando diario diario, pa'que los motores de búsqueda nos vayan posicionando!!
Un abrazo y siga así.

Jord∂n∂ ∂m∂r∂nth∂ 12:50 a. m.  

chida la mujer
me encanta
hábil
chingona
y lomejor
utiliza su cerebro

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